lunes, 14 de diciembre de 2015

Hacia la economía y política del miedo.


Miedo sí, esta es la palabra mágica usada o insinuada por políticos o empresarios para tratar de convencer a electores o trabajadores.

¿No han oído a ningún político decir que él es el mejor candidato para el país basándose en que los otros lo harán peor y nos traerán la ruina?

Sus argumentos no se basan en resaltar o demostrar su valía sino en meter miedo por lo que pueden hacer otros candidatos.Triste pero es así.

Otros políticos(los que llevan ya tiempo en la política) solo se les ocurre destacar que tienen más experiencia que los otros, pero simplemente hacen referencia a que llevan tiempo en la política y no nos señalan claramente sus éxitos destacados;pobre argumento cuando no hay resultados destacados.

En el mundo empresarial de hoy día también se usa el miedo, y la amenaza típica es que no se encontrará otro empleo mejor al que te ofrecen.Gracias a este miedo infundido se puede conseguir que un trabajador tenga que aceptar unas condiciones laborales que muchas veces no respetan el propio convenio sectorial de la empresa.

¿Cuáles suelen ser las normas laborales que se saltan o pretenden saltar?

-No respetar el horario laboral.

-Compensar horas extras por ordinarias  una por una; e incluso se atreven a ofrecer un salario incluso menor a la hora ordinaria.

-Amenazar con que no hay trabajo y al mismo tiempo proponer que se trabaje el período de vacaciones,y a un salario inferior al del tiempo ordinario de trabajo.

¿Si tú fueras empresario cómo motivarías a tus trabajadores, con el miedo u ofreciendo posibilidades de mejora en la carrera profesional de tus empleados?

¿Y si fueras candidato a la presidencia del Estado de la nación qué argumentos usarías para convencer al electorado?

En un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa, lo que vale es el talento, la innovación y la creatividad, y ninguna de ellas se puede desarrollar cuando existe el miedo.

Cuando nos encontramos ante una situación de miedo nuestro cuerpo sufre una serie de cambios: el corazón palpita con más velocidad para enviar sangre a las extremidades y al cerebro, las pupilas se dilatan, y se producen tres hormonas: la adrenalina, la noradrenalina y los corticoides, también llamados hormonas del miedo. Los corticoides impiden que se produzca la conexión entre nuestras neuronas, la sinapsis, que como sabemos es la base de la creatividad.

Por tanto, es biológicamente imposible que una persona sea capaz de desarrollar todo su potencial cuando vive en una situación constante de miedo. Se paraliza.

Como decía Nelson Mandela:

"No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo"

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