miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Por qué no se generalizará el IVA de caja?


La crisis actual por la que pasamos sacó a relucir que muchos pequeños empresarios españoles además de hacer de recaudadores fiscales  para el Estado debían ingresar un IVA que en realidad no habían cobrado, debido al sistema de devengo del IVA obligatorio y a la tardanza de las grandes empresas en pagar sus facturas. Las empresas hacían de recaudadores fiscales para el Estado y su vez financiaban tanto a las grandes empresas(pues pagaban con retrasos y se deducían un IVA que no habían pagado) como al Estado(que ingresaba un IVA que el pequeño empresario no había cobrado).

Tuvimos que llegar a una situación económica axfisiante para los pequeños empresarios(alta morosidad) hasta que el Estado ha tomado dos medidas que en realidad no terminan de solucionar ambas cuestiones.

Las dos medidas tomadas por el Estado han sido las siguientes :

1ª-Reducir los plazos máximos legales de pago en todas las operaciones económicas: tanto del sector público como el privado.
El resumen de la evolución de esta normativa es el siguiente:

Plazos máximos de pago para 2013*
SUJETO PAGADORHasta el 31/12/2010201120122013
Empresas privadas85 días75 días60 días
Administraciones Públicas55 días50 días40 días30 días
Administraciones Públicas con Empresas constructoras de obra civil con contrato en vigor120 días90 días60 días
Transacciones de alimentación frescos y perecederos30 días
  *Plazos máximos a contar desde la fecha de recepción de las mercancías o prestación de servicios.
El problema de esta medida es que la propia administración pública es la primera que presenta mayores dificultades para cumplirla, obligando al Estado ha plantear varios planes de pagos a proveedores de la administración pública(sobre todo la autonómica).
Se hacen leyes que no cumplen la propia administración pública.

2ª-Permitir la contabilización de IVA por el sistema de caja: este sistema supone ingresar el IVA repercutido siempre que se haya cobrado y descontarse el IVA soportado siempre que se haya pagado.

Este régimen retrasa el devengo y con ello la declaración e ingreso del IVA repercutido hasta el momento del cobro a los clientes del sujeto pasivo aunque se retardará, igualmente, la deducción del IVA soportado en sus adquisiciones hasta el momento en que efectúe el pago a sus proveedores (criterio de caja doble); todo ello con la fecha límite del 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que las operaciones se hayan efectuado.

En realidad no es que todas las empresas puedan acogerse a este sistema, ya que la norma que empezará a aplicarse en enero de 2014 es muy restrictiva en sí misma respecto a qué empresas se pueden acogerse.

Los dos requisitos básicos para poder acogerse al IVA de caja son:

A-Sujetos pasivos cuyo volumen de operaciones durante el año natural anterior no haya superado los 2.000.000 €

B-Se excluyen los sujetos pasivos cuyos cobros en efectivo respecto de un mismo destinatario durante el año natural anterior superen la cuantía de 100.000 €.

Si al hecho de que la norma es en sí misma muy restrictiva le unimos el rechazo de muchas grandes empresas a trabajar con aquellas empresas que se acojan al sistema del IVA de caja, podemos llegar al resultado de que tan solo se acojan a este criterio menos del 10% de las pequeñas empresas.

El pequeño empresario tiene que valorar qué le compensa más:

Poder trabajar con cualquier empresa, en teoría, al no a cogerse al IVA de caja o acogerse al IVA de caja y correr el riesgo de que algún posible cliente se pierda por este motivo.

La polémica está servida y la pregunta está en el aire:

¿Por qué no se permite que todas las empresas se puedan acoger al IVA de caja?

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