jueves, 9 de mayo de 2013

Lecciones de esta crisis que no debemos olvidar.




La grave crisis económica por la que estamos pasando pasará a la historia por poner en claro una serie de lecciones que al parecer no teníamos bien aprendidas.
Estas son las principales enseñanzas que podemos aprender de esta crisis:
1º-Los bancos no son tus asesores financieros personales, sino meros comerciantes de productos financieros (comerciales financieros). Si quieres buscar asesor financiero,fiscal y económico en general, no lo busques en una oficina bancaria. Busca un buen economista que sea de tu confianza aunque te cueste un poco, ya que a la larga lo ganarás en tranquilidad y rendimiento. El economista que te hace tu declaración de renta suele ser el mejor asesor que puedes tener, ya que conoce todas tus circunstancias económicas y familiares, las cuales son necesarias saber para hacer un buen asesoramiento integral de tu patrimonio.
2ª-El precio de los inmuebles no puede subir indefinidamente por encima del incremento de los salarios. Tiene que haber una relación razonable entre salarios y precio de los inmuebles, ya que en su mayoría los inmuebles se adquieren con el fruto del trabajo.
3ª-En realidad no existe la banca privada, ya que el último garante del sistema financiero es el Estado. Si la banca fuese como una empresa privada más, sus directivos no habían tomado riesgos por encima de lo razonable.No puede funcionar bien ninguna empresa privada con una gestión del riesgo como se hizo durante el bom inmobiliario: un cosa es asumir un riesgo moderado y medido, y otra cosa es poner a la empresa al servicio de los directivos a sabiendas que ellos tienen la vida solucionada y no se les va a exigir responsabilidad.
4ª-La deuda pública no tiene por qué ser siempre el activo que presente la mejor relación rendimiento/riesgo, ni el activo más seguro.
El Estado ha perdido gran parte de la solvencia que se le suponía en el pasado debido a su constante política de endeudamiento recurrente.
Keynes aconsejaba que el Estado aumentase el gasto público en épocas de crisis en las que el sector privado ni invierte ni consume, pero también aconsejaba ahorrar en épocas de vacas gordas,cosa que hacemos la mayoría de las familias y empresas que son previsores y prudentes.
5ª-Endeudarse no siempre es bueno;y esto vale tanto para el Estado como para las empresas y las familias, incluso en el caso de la existencia de unos tipos de interés bajos. El presenta y el futuro suelen estar relacionados de tal forma que un gran presente(gracias al endeudamiento) suele conllevar un peor futuro,y viceversa,renunciar en el presente(ahorrar y estudiar por ejemplo) suele conllevar un mejor futuro,de forma que el tiempo juegue a tu favor. 
Cuando un pide prestado tiene que tener muy claro que debe ser invertido en algo que rente por encima del coste del capital, y si se usa para adquirir un bien de consumo, tenemos que tener las suficientes rentas de trabajo o de actividades económicas que nos permitan disfrutar de ese bien. Ni el trabajo lo tenemos garantizado y mucho menos la salud, por lo cual no tiene sentido adquirir inmuebles sin dar ningún tipo de entrada(permítame recomendarle que sea un poco pesimista en su previsiones económicas, o mejor dicho, optimista comedido:espere lo mejor pero prepárese para lo pero). Si la banca no hubiera concedido hipotecas por encima del 100% del valor de tasación del inmueble a adquirir y se hubiese limitado a un 60% del valor de tasación, no se habría producido la burbuja inmobiliaria y muchos de los desahucios de hoy se habían evitado, ya que a mucha gente no se le había concedido hipoteca. Vivir al día,o mejor dicho,por encima de tus posibilidades presentes te llevará irremediablemente al desahucio.
La mejor dación en pago es limitar el importe de la hipoteca a un máximo del 60% del valor de tasación del inmueble.
La vida de las personas es corta, pero no tan corta como la de un mosquito que en 30 días tiene que satisfacer todas sus necesidades y aspiraciones.
Un último consejo:
No nos comportemos como mosquitos y nos queramos beber la vida de un sorbo porque podemos atragantarnos.

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